Consejos para cultivar semillas autoflorecientes

Las semillas autoflorecientes de marihuana están viviendo su mejor época desde hace unos años. Su principal característica es que no dependen del fotoperiodo para desarrollarse, es decir, florecen de forma automática sin importar realmente la luz que reciban, con los beneficios que esto supone a la hora de su cultivo y cuidado.

Este tipo de semilla autos o semillas de marihuana automáticas, se convierten en plantas altamente resistentes de rápido crecimiento, capaces de adaptarse a cualquier tipo de medio, aunque eso sí, su nivel de desarrollo y densidad, suele ser un poco más bajo que las variedades normales (feminizadas o regulares).

semillas autoflorecientes

Cannabis Rudelaris

Estas semillas tan especiales, se obtienen del cruce en laboratorio de las semillas normales (feminizadas o regulares) y semillas con genéticas Rudelaris. Las semillas con genética Rudelaris crecen normalmente en zonas muy frías de Asia y Europa del Este, donde las condiciones de desarrollo y crecimiento son realmente duras.

Estamos hablando de temperaturas bajo cero, lluvias y nevadas durante gran parte del año, muy pocas horas de luz a lo largo del día (prácticamente ninguna durante algunas estaciones) y sobre todo muy baja intensidad lumínica incluso en los meses más favorables.

Este es el motivo por el que la variedad de semillas Rudelaris en este cruce, aporta a las semillas autoflorecientes la particularidad de ser muy resistentes a todo tipo de condiciones desfavorables, poca luz, frío, etc.

Consejos para cultivar semillas autoflorecientes

Podríamos dar decenas de consejos para cultivar con éxito este tipo de semillas, muchos de ellos, consejos comunes para el cultivo de cualquier tipo de semilla, pero veremos las más importantes:

  1. Elegir el mejor banco de semillas autoflorecientes. Puede parecer un consejo muy obvio pero es el más importante. Si tenemos una buena materia prima, tendremos un buen producto final.
  2. Elegir semillas de genética actual. Este tipo de semillas evolucionan tan rápidamente que las semillas actuales son mucho más resistentes por ejemplo que las sacadas hace unos años.
  3. Utilizar un sustrato de calidad. Utiliza siempre un sustrato nuevo, esponjoso, suelto, aireado y por supuesto, rico en nutrientes. Además, tienes que elegir un espacio amplio. Dependiendo de este espacio (sobre todo en la parte inicial del cultivo), obtendremos una planta más o menos desarrollada en su época adulta.
  4. Añadir microvida al sustrato. No es un requisito imprescindible, pero siempre ayuda al desarrollo de la planta. Usar por ejemplos hongos como trichoderma y micorrizas ayudan siempre a mejorar la calidad y el rendimiento de las semillas de cannabis. Una de las grandes ventanas del uso de microvida en la tierra, es que este elemento puede ayudar a llevar sustrato alimenticio donde las raíces de la propia planta no llegaría normalmente.
  5. No poder nunca la punta de la planta. La punta principal de la planta no se debe podar nunca, se puede perder mucho tiempo en el desarrollo de la planta y puede lógicamente reducir la cantidad de plantas desarrolladas. En cultivos interiores si es interesante podar la parte baja de las plantas, sobre todo de algunas variedades en concreto, pero en espacios exteriores no se recomienda.
  6. Poca agua, pero de forma continua. Este tipo de plantas requieren un riego constante y reducido. No es recomendable utilizar grandes cantidades de agua y después esperar unos días. La mejor forma de cuidarlas es mediante un goteo pequeño y continuo.
  7. Elegir la temporada correcta para su cultivo. Aunque la cantidad de horas de luz no es un factor primordial, si es verdad que la cantidad de luz, favorece su crecimiento. Por este motivo siempre es mejor elegir la estación estival para iniciar el cultivo de estas semillas, principalmente los meses de junio o julio, cuando más horas de luz hay en nuestro país.

Concluimos diciendo que lo más importante a la hora de decidirse por la plantación de este tipo de semillas es elegir una buena materia prima, es decir, elegir un buen banco de semillas, un sustrato de calidad, una maceta grande (mínimo 10 litros) y la mejor época del año para su cultivo.

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