Derecho

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El Abogado Laboralista

Es cierto que la profesión del Abogado, con independencia de que esté mal considerada por una parte de nuestra sociedad – lo que daría para otro artículo – , ha evolucionado en los últimos años como consecuencia de la fuerte globalización que vivimos. Este hito, ha llevado a convertir la abogacía (o el sector jurídico en general) en una industria más que hace uso de las cadenas de montaje.

En este sentido, Despachos de gran volumen sesgan el montaje de un procedimiento judicial en varias piezas como si de simples juguetes se tratase: unos abogados reciben al cliente, otros analizan la documentación, posteriormente, otros, redactan la demanda para finalmente, que un abogado distinto a los tres anteriores, asista a las vistas judiciales.

La producción en cadena o en masa fue revolucionaria en la producción industrial con el objetivo aumentar la producción con los mismos recursos. Pues bien, a este sistema, en pleno siglo XXI, en el mundo de la abogacía se vende como: “innovación”.

 

En la actualidad es muy frecuente encontrarnos ante procedimiento por Despidos realizados por empresas sin base en ninguna causa justa, sin tratarse de una carta personalizada y que cumpla con los requisitos legales y, en definitiva, con una carta modelo que al fin y al cabo intenta rescindir la relación laboral con el trabajador abonándole la mínima indemnización posible (con suerte para él).

Por ello, es fundamental acudir a un abogado laboralista que analice cada caso concreto, asesore al cliente en todo aquello que pueda inquietarle y, en su caso, redacté una reclamación/demanda ajustada a cada caso. La modernización del trabajo jurídico en cadena solo se combate, con éxito, con lo clásico y artesanal.

 

abogado laboralista

 

Pero también puede darse el supuesto contrario, que sea el trabajador quien demande a la empresa con base en un modelo estandarizado y no ajustado a la realidad del caso que le lleve a fracasar en sus pretensiones.

En definitiva, la impersonalidad de los nuevos sistemas de montaje jurídico que se venden al cliente como “estar a la última”, degrada aún más, si se puede, la profesión del abogado.

 

Es fundamental que un cliente pueda dirigirse a su abogado con carácter previo a su despido – o en momentos posteriores – a fin de recibir un consejo personalizado. El cliente debe conocer que ante la duda de firmar cualquier documento deberá hacerlo con la nota “No conforme”.

El cliente debe conocer qué plazos le confiere la ley para impugnar su despido “20 días hábiles”. El cliente debe conocer la obligación de la empresa de comunicarle su despido por escrito. Pero sobretodo, el cliente debe sentirse protegido, bien defendido y suficientemente informado.

 

Victor Reyes

 

Actualmente son numerosos los procedimientos laborales que fracasan como consecuencia de un mal pre asesoramiento, una mala decisión inicial en la selección de su abogado laboralista y/o una mala información a la hora de cualquier toma de decisión.

 

Autor: Víctor Reyes Domínguez (Abogado)

 

 

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