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entrevista a jose mª gay de liebana

Entrevista a José María Gay de Liébana, Doctor en Economía y Derecho

En este artículo nos dedicamos a transcribir tal cual, una interesante entrevista en la revista digital emprendedores al prestigioso y mediático Doctor en Economía y Derecho José María Gay de Liébana.

 

Revista Emprendedores: España es un país de pymes y, sin embargo, no son las empresas que reciben más apoyos.

Gay de Liébana: No se las apoya porque los que mandan no han trabajado en su vida y no conocen el mundo real. De los 3.285.000 empresas vivas que hay en España, 3.300 tienen más de 250 trabajadores. El resto son pymes y, en lugar de darles facilidades, se las persigue y maltrata. Estoy seguro de que con Podemos no les iría peor que con el actual Gobierno.

R.E.: ¿No les iría peor significa que les iría mejor?

G.L.: Significa que los empresarios revivirían, ahora están apagados. La pyme ha sufrido la crisis y la restricción del crédito y una carga fiscal enorme. Se los persigue con las huestes de Hacienda, por un lado, y con la Seguridad Social, por otro. No van a flagelar a la gran empresa, no, van a las pymes.

R.E.: ¿Y qué hacemos?


G.L.: Un cambio de clase política. Ésta parece salida del cuadro El entierro del Conde de Orgaz. Ayer comparaba el PIB entre 2010 y 2016 y España pierde fuerza. La distancia respecto a Alemania, Francia o Italia es cada vez más exagerada. Ellos avanzan y nosotros no, porque el que lleva la carreta no sabe darle a los caballos. Y no hablemos de impuestos. Hay que bajarlos, ya que no pueden ser iguales para una gran multinacional que para una pyme.

R.E.: Impuestos muy altos y, sin embargo, gran déficit.

G.L.: Porque el gasto público está descontrolado. Yo haría como en el fútbol: que lo avalen ellos con su propio peculio. El déficit nos provoca asfixia a corto plazo y, a largo, nos crea una mochila, la de la deuda pública, que no podremos sostener.

R.E.: Pero que se tendrá que pagar.


G.L.: Quien ha dejado dinero a España querrá cobrarlo en algún momento y sólo tendrá una forma: quedándose el Reino de España. Cuando Draghi empiece a retirar los estímulos monetarios, se disparará la prima de riesgo y nos convertiremos
en esclavos de las potencias financieras. Lo dicho, se quedarán España.

EMP: Ya lo están haciendo, mire el inmobiliario.

G.L.: Porque para ellos es barato. Con un dólar fuerte aterrizan aquí comprando paquetes mínimo de 50 millones de euros. Los pisos sueltos los compran los de la boina.

 

 

entrevista a jose maria gay de liebana

 

EMP: ¿Qué defectos tiene la empresa española?

G.L.: Tenemos un tamaño muy pequeño, quizá porque somos individualistas. También somos muy localistas y debemos abrirnos a nuevos mercados. El que está en el local que piense en el nacional y el que está asentado aquí que piense en el mundo. Como hizo una pequeña empresa llamada Inditex.

R.E.: ¿Qué diría respecto a la innovación?

G.L.: Que tenemos que hacer una apuesta muy seria, entendiendo que innovación no es sólo nuevos productos o procesos, sino también cambios, como mejorar el diseño de una botella. Hay que invertir en tecnología para aumentar en productividad. Además, hay que entrar en nuevas formas de mercado.

R.E.: ¿Se refiere al mercado online?


G.L.: Ya no basta abrir la puerta cada día y esperar a que vengan. El mercado online está en todos los sectores. De todas formas, a los jóvenes les diría que todo el mundo no es millennial. Estamos en un mundo en transformación en el que los millennials van a marcarlo todo, pero el cliente no es millennial.

R.E.: Si lo compramos todo por Internet, vaciaremos las calles de tiendas y de vida.

G.L.: Estamos de acuerdo. Hay que ayudar al comercio para que se transforme y sea creativo. Si no, además de Internet, tendremos todas las calles llenas de las mismas marcas. En un futuro creo que las tiendas se convertirán en una especie de showrooms para ir a ver el producto y luego comprarlo por Internet, aunque sea en el momento de salir de la tienda a la calle.

R.E.: ¿Qué sectores recomendaría a los emprendedores?

G.L.: Todo lo que sea nuevo. Las nuevas tecnologías, la robótica, el Internet de las cosas. Todo irá a más, pero siempre acompañado de las ingenierías que serán fundamentales. Los ingenieros van a dominar el mundo. Cada década ha tenido a unos que mandan. En los 70-80 también fueron los ingenieros. Después vinieron los del marketing y luego los financieros. Ahora volverán los ingenieros.

R.E.: Recomiéndeme un sector no tan tecnológico.

G.L.: El agroalimentario. Hay gente que está volviendo al campo con grandes resultados. En aceites somos unos cracks. Las naranjas valencianas se venden por Internet. Hay que especializarse. Y la especialización vendrá de la mano de las denominaciones. La alcachofa de El Prat o el jamón de Jabugo. Y, por supuesto, uniendo al ingeniero agrónomo con el sabio del campo de toda la vida.

R.E.: ¿En qué fase del capitalismo estamos?

G.L.: En un capitalismo muy tecnológico donde el capital no es la tierra sino que se convierte en los recursos financieros que te hagan capaces de tener tecnología. Es lo que hace Estados Unidos y lo que explica el auge de la economía china. Y es lo que explica por qué Europa pierde peso.

R.E.: ¿La panacea es el mercado exterior?


G.L.: Depende. A veces basta abrirse al mercado español. Mercadona es líder en nuestro país y no ha salido de España. Ahora se ha planteado ir a Portugal.

R.E.: ¿Qué países recomendaría para exportar?

G.L.: El 70% lo concentramos en Europa, es lo más fácil y cercano. Y Francia va, así, así. Pero debemos mirar el mapa del mundo y analizar las perspectivas de crecimiento que van a producirse. Mirar a dónde florece la clase media, que es la que va a gastar, porque tu consumidor siempre será la clase media. En España la clase media se ha decapitado y eso es malo para el consumo.

R.E.: ¿Qué más debemos hacer?


G.L.: Viajar, pisar el terreno, ver cómo son los distribuidores y los clientes. Hacer una hoja de ruta y saber cómo vas a aterrizar. Hay que ver, además, si tu producto es lo que ellos quieren, adaptándolo si es preciso. Hay que saber rastrear y tener una buena presencia online, aunque no creerse que todo va a ser online.

 

 

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